27/12/2011
Maimará - Los pesebres fueron el centro de atención, una tradición que no se pierde por la fe de sus seguidores
La Navidad llegó bajo la lluvia, el día sábado 24 de diciembre amaneció con lluvia y hasta el mediodía no paró de llover, luego cuando estaba llevándose a cabo la Misa de Gallo volvió a caer agua hasta dos horas después de la medianoche. La lluvia no fue un impedimento para que los niños adoraran en los distintos pesebres que fueron hasta la iglesia local, ni mucho menos para los festejos en los bailes organizados tanto en Maimará como en la ciudad de Tilcara.
Los pesebres fueron el color y la música en la espera de la Nochebuena, las tradiciones en el pueblo de Maimará se respetan y se mantienen intactas como en pocos pueblos del interior de la provincia. Todos adoran, grandes y pequeños, adolescentes y madres jóvenes que adoran desde muy niñas y que aun siendo mamás continúan adorando. Todos con la inmensa Fe que tienen hacia el Niño Jesús porque es el único momento que dejan de lado los estereotipos, la moda, las vanidades, y en familia fueron a escuchar misa, a pasar una misa al Niñito Dios, a bautizar a sus hijos en algunos casos y de esa forma dejaron expuesto que aun hay fe, amor, solidaridad, todos aquellos sentimientos que son necesarios que afloren para estas fiestas y durante todo el año.
Después de la Santa Misa la lluvia era más intensa, las imágenes del Niño Jesús era llevado en andas en sus urnas tapadas para que no sufran la caída del agua, mientras que los niños y adolescentes fueron adorando hasta la capilla en el caso del pesebre Niño Salvador del Mundo, donde se hizo el nacimiento y posterior bendición a todos los presentes.
Para el nacimiento los niños se pararon en dos filas y cantaban un villancico que en sus letras refleja el momento de la celebración, mientras en el interior de la capilla las personas responsables del Niñito colocaron una mesa llena de pétalos de flores y en ella pusieron la imagen del Niño Dios tapándole con una tela blanca, símbolo de pureza. Luego ya en el patio una vez que sahumaron con incienso destaparon al Niñito Jesús, mientras dos personas permanecían firmes con un sirio encendido entre sus manos. La lluvia continuaba y nadie se movió de sus lugares, todos tomaron la bendición de rodillas y recién después de Vivar al Niño, se retiraron a sus domicilios para compartir la cena de la Navidad con sus seres queridos.
El momento de tomar la bendición es uno de los más esperados por todos los seguidores del Niño Jesús, se hace dos veces, una para el nacimiento y otro para el cierre de los pesebres, es decir para el 6 de Enero, el Día de los Reyes Magos. Tres personas, descendientes de don Lorenzo Daza, toman entre sus manos la imagen del Niño Dios y rezan una oración cuando posan esa imagen sobre la cabeza de los promesantes y adoradores, mientras que lavanda de músicos ejecutan un tema especial para la ocasión y los niños cantan “Échame Dios Mío nuestra bendición para que alcancemos de Dios el perdón”.
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