17/01/2012
Buenos Aires - Los días de tasas de interés recalentadas son parte del pasado, para alivio de quienes están endeudados a tasa variable (ocho de cada diez tomadores de crédito) y desilusión de los ahorristas.
El peligro de incendio lo apagó el Banco Central (BCRA) en diciembre, al inundar de pesos el mercado (la expansión monetaria alcanzó ese mes los $ 25.000 millones), básicamente por la inyección que es contrapartida de la compra de dólares, un mecanismo de emisión que había perdido y recuperó tras disponer el Gobierno un esquema que mezcla control y represión a las compras privadas de divisas.
La abundante disponibilidad de dinero cambió la ecuación de negocios de los bancos, que venían de padecer un persistente estrangulamiento en su posición de liquidez en pesos. ¿El motivo? La demanda de crédito voló en 2011: mientras por esas ventanillas el sistema volcó a la economía unos $ 82.000 millones en el año, apenas captó en depósitos a plazo unos $ 28.000 millones.
Pero la vuelta de campana que dio el mercado de pesos en diciembre modificó todo: la cuenta total del sistema bancario mostró ese mes ingresos por $ 14.000 millones contra salidas por $ 7000 millones. Esto dio inicio a un proceso de ajuste a la baja en las tasas de interés, que se aceleró en los últimos días y, según los especialistas, no está terminado, aunque está próximo a dar con sus límites.
Así lo advirtieron distintos analistas consultados por La Nacion, para quienes, en las condiciones actuales, aquel que estuviera decidido a ahorrar en pesos colocando su dinero a plazo fijo debería apurarse, porque las tasas de interés que los bancos pagan por esas colocaciones tenderán a caer algo más en las próximas semanas.
Por el contrario, quienes necesiten endeudarse, en especial si son empresas que toman créditos de corto plazo, de ser posible deberían ser algo más pacientes, porque la baja en las tasas de los préstamos se traslada siempre más lentamente, por lo que es probable que encuentren mejores condiciones para financiarse en el próximo mes, siempre que "no haya cambios en el escenario económico que modifiquen la tendencia actual", aclararon todos los que trazaron escenarios.
Entre las tasas pasivas (las que los bancos pagan por captar depósitos del público), la caída, que venía siendo paulatina, se hizo mucho más pronunciada en los últimos días. Por un depósito a plazo fijo mayorista (superior a un millón de pesos), los bancos privados llegaron a pagar tasas promedio del 22,1% anual a mediados de noviembre.
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