27/01/2012
Brasil - Un portero que finalizaba su trabajo, un contador que cerraba la contabilidad del mes, un técnico que instalaba programas de computación: todos tenían algún motivo para quedarse trabajando un poco más el miércoles por la noche. Quedaron atrapados cuando tres edificios se desplomaron bruscamente en el centro histórico de Río, causando al menos seis muertes en tanto 22 personas estaban desaparecidas, al cierre de esta edición.
El portero estaba entre los rescatados con vida, aunque herido, entre la montaña de ladrillos, metal y vidrio. El contador y el técnico estaban entre los desaparecidos, para desesperación de familiares y amigos que se refugiaban del sol candente en un edificio público próximo a la espera de noticias.
Francisco Adir buscaba noticias sobre su amigo Flavio Porrozi, quien asistía a un curso de computación en el edificio de 20 pisos cuyo derrumbe se cree arrastró a las dos estructuras adyacentes, una de 10 y otra de cuatro pisos.
"Creemos que está vivo. A las 3 de la mañana pudo llamar a su novia y decirle, 'hola, mi amor', pero su teléfono se apagó", dijo Adir. "Los socorristas no nos dan información, pero la familia ha puesto sus esperanzas en esa llamada".
Cinco de los seis muertos fueron identificados en la morgue, pero Porrozi no estaba entre ellos.
Un problema estructural podría haber provocado que un edificio de unos 20 pisos cayera alrededor de las 8:30 de la noche del miércoles, dijo el alcalde Eduardo Paes. Aparentemente eso provocó el desplome de dos edificios más pequeños ubicados cerca de allí. Las autoridades aún investigaban las causas.
Además de los muertos y los desaparecidos, al menos otras seis personas fueron atendidas por lesiones sufridas en el accidente, que dejó escombros y espeso polvo sobre un amplia área cerca del afamado Teatro Municipal y del Museo de Bellas Artes.
Uno de los rescatados fue Marcelo Moreira, portero de un edificio de ocho pisos que se derrumbó.
"Se quedó para terminar su trabajo", dijo Rosalvo Alves, el portero principal del edificio, que pasó la noche en el hospital para acompañar a su amigo. "Cerramos a las 8. Yo me fui y él también debía irse y ahora esto. Está lastimado, se acabó nuestro trabajo, todo se acabó".
"Los bomberos y otros laboran para encontrar a los desaparecidos", dijo Moisés Torres, vocero de los bomberos que confirmó las cifras de muertos y desaparecidos. "Tenemos esperanza de encontrar gente viva".
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