En la mañana asistieron a la Santa Misa y en la tarde a la tradicional procesión por las calles
Pañuelos al aire, lágrimas y pura emoción fueron las expresiones de fe de los vecinos de la ciudad de Humahuaca en la despedida de la Virgen de la Candelaria cuando terminó la procesión por las calles en compañía de cientos de personas que participaron de las actividades religiosas.
En la jornada de ayer se llevaron a cabo las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Candelaria, patrona de Humahuaca y de la Prelatura, con una misa en la explanada del Monumento a Los Héroes de la Independencia en horas de la mañana y la tradicional procesión por las calles de la ciudad histórica. Los feligreses recorrieron con la imagen por los barrios y el casco céntrico en compañía de las bandas de Sikuris, los samilantes y la danza de los cuartos de cordero. La procesión comenzó a las catorce y culminó después de las diecisiete horas.
Fue un día especial que la comunidad local y de los pueblitos del interior del departamento de Humahuaca le dedicaron a su Santa Patrona. Llegaron desde Hornaditas, Chorrillos, Juiri, Rodero, Coctaca, Ocumazo, Uquía, San Roque y de otros pueblos de la Quebrada de Humahuaca. Desde muy temprano se concentraron en las inmediaciones de la iglesia local para asistir a la Santa Misa y a la procesión, todos en una muestra de devoción y amor por la Virgen de la Candelaria.
La procesión visitó los barrios y los vecinos adornaron el recorrido con globos celestes, blancos y amarillos y en las calles colocaron mesas para tomar la bendición, también prepararon arcos con distintos vegetales y arrojaron al paso de la Virgen pétalos de flores.
En tanto los samilantes danzaron desde la partida hasta el punto de llegada de igual manera que las mujeres que llevaron los cuartos de cordero, todo en una demostración inconmensurable de fe.
Todo se llevó a cabo con absoluta normalidad, sin inconvenientes algunos y el clima de paz se respiró en cada uno de los sectores. Después en el tramo final, cuando una gran cantidad de personas se apostaron a los costados de la calle Buenos Aires y en la plaza Sargento Gómez para tomar la bendición y saludar con sus pañuelos a la Virgen, no hubo más que los lógicos apretujones de una multitud deseosa de estar al lado de su patrona.