Bolivia - Es una mancha que enferma la salud del sistema financiero nacional, que carcome la imagen del país y que estigmatiza al boliviano. Haber sido inscritos en una ‘lista gris’ por incumplir planes de lucha contra el lavado de dinero del narcotráfico es un triste legado que dejó 2011 para Bolivia y que ahora, durante la plenaria del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), entre 16 y 18 de febrero, el Gobierno de Evo Morales buscará borrar explicando 10 medidas legales que ha impulsado desde 2008 a la fecha.
Será en París, Francia. Bolivia asistirá representada por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Se analizarán leyes y decretos aplicados para demostrar que Bolivia, según el actual Gobierno, no merece ser señalada con el dedo por tolerar que capitales ‘sucios’ se filtren en su economía para salir limpios después (ver cuadro en la siguiente página). Así lo confirma el equipo técnico del despacho del ministro Luis Arce, por medio de una respuesta escrita.
Hay una lista gris que califica a países que no tienen una lucha efectiva contra el lavado. Y más abajo hay una lista negra GAFI de países perforados por el dinero del narcotráfico y finanzas terroristas. Ahí figuran Irán y Corea del Norte. Ahí es donde el Gobierno de Bolivia no quiere caer.
Control del flujo de divisas, retención e incautación de fondos vinculados al narcotráfico y al terrorismo, compromisos con el GAFI-Sud, una reforma al Código Penal para ampliar el poder de fiscales antinarcóticos y la obligatoriedad del sistema financiero de cooperar con información, han sido algunas de las medidas legales instituidas en esta tarea.
Sin embargo, una y otra vez el GAFI reitera a Bolivia las siguientes observaciones: “Asegurar la adecuada criminalización del lavado de dinero; del financiamiento del terrorismo; establecer y aplicar un marco jurídico adecuado para la identificación y congelación de activos de los terroristas y establecer una Unidad de Inteligencia Financiera eficiente”.
Por eso, hay quien no se entusiasma con la idea de que el estatus de Bolivia cambie y deje la lista gris al lado de Etiopía, Kenia, Myanmar, Sri Lanka, Siria y Turquía; posición que estas naciones ocupan desde octubre de 2011, por no haber cumplido algunas de las 40 recomendaciones de GAFI.
Ernesto Justiniano, ex ‘Zar Antidroga’, dice que, además de medidas legales, se necesita voluntad política y decisiones prácticas: “La DEA debe volver para que la investigación financiera mejore. Bolivia no se basta sola. Veremos si el Gobierno es sensato”.
El presidente Morales ha insistido en que la DEA no debe retornar, a pesar de un acuerdo de cooperación con Brasil y EEUU y del acercamiento diplomático con la embajada estadounidense. La propuesta de Morales en la lucha contra el ‘lavado’ se basa en la idea de eliminar el secreto bancario, aunque este proyecto no maduró como ley; y tampoco hay expectativa de que así sea.
La mirada de Justiniano sobre el problema del ‘blanqueo’ de capitales se enfoca en el desarrollo de un conjunto mayor: el desarrollo del narcotráfico. El ‘lavado’ es parte de este conjunto y, de acuerdo con el exfuncionario, las fuerzas antinarcóticos nacionales, la Fiscalía y la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), no tienen la capacidad de discernir sobre la magnitud del lavado de activos.
“Es la UIF la que maneja información sobre el ‘lavado”, se excusa Gonzalo Quezada, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), al reconocer que ignora la dimensión de la actividad. “El Gobierno maneja esa información”, se disculpa un funcionario de la UIF. “No hay datos oficiales”, responden en el Ministerio de Economía.
Mientras eso pasa en Bolivia, en otros países como Perú y Colombia, se ha avanzado en esta lucha a través de la cooperación internacional, incluido el apoyo de EEUU; otra medida: transparentar datos sobre el impacto del ‘lavado’ en cada economía nacional. Un ejemplo, Colombia mueve más de $us 8.000 millones al año por lavado de activos, de acuerdo con la UIF de ese país, según cita el diario El Espectador, del 17 de noviembre de 2011.
Lo cierto es que el ‘blanqueo’ ya trajo consecuencias: la Comisión de Servicios Financieros de Jersey (Inglaterra), a fines de 2011, pidió a sus filiales, algunos de los principales bancos del mundo, tomar precauciones en transacciones que se hagan hacia países de la lista gris de GAFI, por ser consideradas economías riesgosas. Si Bolivia aspira a desarrollarse debe librarse de este aislamiento.
LAS FRASES
«No hay en agenda legislativa ningún anteproyecto de ley sobre ‘lavado’; quizás después del 12 de febrero»
Martín Choque | Senador del MAS
«Nadie quiere hacer tratos con maleantes; lo mismo pasa con los países: Nadie quiere tratar con ‘blanqueadores’»
Ernesto Justiniano | Ex Zar Antidroga
«Bolivia es un asilo silencioso de todo tipo de personas: desde indocumentados hasta ‘narcos’ y terroristas»
Jessica Echeverría | Diputada CN
“La sanción es moral”
Juan Antonio Morales / Ex presidente BCB
La consecuencia práctica de figurar en la desafortunada lista gris de GAFI es que se dificultan las transacciones internacionales. Los movimientos de capitales de transferencia hacia Bolivia son observados, se vuelven sospechosos y hay más burocracia que ejerce control. Y esto puede afectar a la solicitud de créditos. Desde 2006, Bolivia no trabaja en cooperación con el FMI por voluntad del Gobierno, pero si llegase a solicitar créditos de esta instancia seguro tendría dificultades por esta calificación de riesgo.
El riesgo de estar entre los observados de la lista gris del ‘lavado’ es que se está a un paso de caer en la lista negra, donde se pierde toda credibilidad financiera. La sanción es sobre todo moral, pero tiene consecuencias prácticas: los bolivianos son detenidos en aeropuertos internacionales por el solo hecho de su nacionalidad, son investigados, etc.
Internamente, el blanqueo de capitales puede alterar la economía, alimentar el narcotráfico y arrastrar violencia.