17/02/2012
Salvador Mazza, Salta - Un grupo de cuatro narcotraficantes, entre ellos uno de los hijos de Delfín Castedo, el jefe de uno de los clanes más poderosos de la droga en el norte del país y que actualmente se halla prófugo y con pedido de captura nacional e internacional, fue detenido la noche del martes por efectivos de la comisaría 40 de Salvador Mazza, luego de una serie de operativos realizados en diferentes barrios de la localidad fronteriza.
Los delincuentes, parte de un equipo de más de 15 sujetos, se hallaban armados y fueron delatados por una vecina de la casa donde estaban preparando, en la zona conocida como Felo Sarmiento en el oeste de la ciudad, un audaz plan de ataque que comprendía, como primer capítulo, el copamiento del destacamento policial de Alto Verde, donde se encuentra detenido un integrante del clan, de apellido Moreno, quien está acusado del robo de 40.000 dólares en perjuicio de un empresario de la zona.
La segunda parte de la operación, de acuerdo con fuentes consultadas por El Tribuno, establecía el secuestro -por segunda vez- de un emprendedor gastronómico identificado como Cristian Arnaldo Torres, poseedor de sendos carritos en ambas bandas de la línea divisoria argentino-boliviana, a quien los malvivientes acusan de haber “mejicaneado” (término con el que se denomina el hecho de que el transportista de un cargamento de droga en vez de entregarla la comercializa personalmente) un envío de 180 kilogramos de cocaína del clan Castedo.
</SUBTITULO>Una llamada de alerta
Sin embargo, el programa de los sujetos tuvo una alteración radical: una vecina de la casa donde se hallaban reunidos -y cuyo nombre no se difunde por razones atinentes a su seguridad personal- llamó a la comisaría 40 y advirtió lo que estaban planeando los miembros del equipo.
Ante tal información, los efectivos, que venían estudiando los movimientos de los Castedo y su gente, habida cuenta de que el secuestrado y luego liberado Torres (que no formalizó denuncia de lo que le sucedió, aunque su esposa sí lo hizo) había dicho a los policías que entre sus secuestradores se hallaba el escurridizo Delfín.
Por ello es que se movilizaron miembros de todas las dependencias de la zona y trazaron un cerco humano en la frontera para impedir un escape masivo hacia Bolivia, a la vez que rodearon de guardias armados el destacamento de Alto Verde.
Las acciones se iniciaron a eso de las 21.30 del martes y terminaron en la madrugada de ayer.
Las detenciones
La denunciante dijo que alternativamente los sospechosos iban y venía en un remise. El chofer de la unidad, el primero de los detenidos en el barrio San Martín, fue identificado como José Maldonado (26). Cuando lo estaban esposando, la mujer que gatilló el procedimiento se acercó a la patrulla y señaló a un hombre que simulaba hablar por celular y se alejaba caminando de la zona. Se trataba de José Daniel Arana (24), boliviano. En su poder tenía una pistola 9 milímetros Star B. Echeverría, cargada con proyectiles de guerra. “No es mía, es de mi tío”, intentó explicar, pero quedó privado de su libertad.
Poco después, en el centro, en 9 de Julio y San Martín, y tras persecuciones a pie y en móviles, cayó “el tío”, Marco Antonio Arana (25), quien trataba de huir en una moto, y luego le tocó el turno Rodolfo Darío “Johny” Castedo (28), hijo de Delfín, quien aceleraba un Peugeot 206. En su poder tenía una pistola Dan Wesson Arms calibre 38, y como acompañante iba su segundo en el mando operativo de las acciones a realizar: Sebastián Bergeire (28), boliviano con domicilio en el barrio Viviendas Hídricas de la localidad, desde donde le secuestraron pistolas, cartuchos, celulares, chips telefónicos y tarjetas, tres cadenas, cinco anillos y 7 aros de oro puro. Del domicilio de Castedo se incautaron US$17.600, $16.000, manoplas, pistoleras y proyectiles.
Los demás integrantes de la banda no han sido hallados aún.
Todos los involucrados quedaron a disposición del juez de Instrucción Formal 2 de Tartagal, Fernando Mariscal Astigueta.
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