22/02/2012
Los Pocos pero Locos, la comparsa más popular de la ciudad arqueológica, cumplieron en este Carnaval veintitrés años y con el recibimiento al Diablo que tuvieron en el desentierro ya satisfacieron casi todos sus deseos. Hubo gente de los cuatro puntos cardinales del país compartiendo ese momento; de Buenos Aires, de Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Salta, de toda la provincia de Jujuy, entre otras partes que coreaban el nombre de la comparsa. Que más pueden pedir porque cuando esa gente se vaya a sus terruños contaran a sus pares sobre el Carnaval de Tilcara y la tarde que vivieron con Los Pocos pero Locos. Así de simple, así de emocionante.
El turista en cada rincón que recorría hablaba de Los Pocos pero Locos, la comparsa del pueblo, la que tiene una comisión integrada por jóvenes que aman su tierra y su cultura milenaria. Organizaron bailes para festejar el Carnaval con los seguidores sin más deseos que esa premisa tan valorable como tan elogiable. El éxito fue un fiel compañero para esta comparsa de barrio aun con anateros en sus filas y con un sin número de disfrazados, dos elementos indispensables en el patrimonio intangible de la Quebrada de Humahuaca.
En el presente año Elvio Robles cumplió su segundo mandato como presidente y es el tercero que forma parte de la comisión. El conjuntamente con otras personas trabajaron a destajo durante todo el año para alcanzar el objetivo de festejar a lo grande con todos del barrio Pueblo Nuevo y alrededores, sin más intereses que dejar a la comparsa en el sitial que todos sus seguidores merecen y lo lograron con creces.
Desde un principio lucharon para organizar bailes con el fin de que los fondos recaudados sean para la comparsa, para hacer frente los gastos que implica el Carnaval, no aprovecharon una situación para sus propios intereses.
En este Carnaval mantuvieron las formas originales de los carnavales, durante la tarde salieron a cumplir con las invitaciones y durante la noche hicieron los bailes, los que tuvieron una excelente respuesta de parte de la gente local y de los turistas que comprendieron que el Carnaval es de las comparsas porque sin ellas no existiría ese centro de atención que las mismas provocan con el desentierro, el baile por las calles y fundamentalmente con el respeto por la cultura propia.
Mantenerse firme es difícil en tiempos de modificaciones permanentes y esa acción es elogiable por donde se lo mire. Los Pocos pero Locos en este Carnaval se convirtieron en la esencia de la fiesta del Diablo, por la cual todos llegan a conocer, a disfrutar y a vivirlo para luego contarlo.
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